[Esta semana leímos…] Materiales biobasados y economía circular: una oportunidad estratégica para América Latina

Esta semana leímos el informe “Circular por Naturaleza: Una Agenda de Políticas para Biomateriales en una Economía Circular”, desarrollado por la Ellen MacArthur Foundation junto con la Coalición de Economía Circular para América Latina y el Caribe.

El documento pone el foco en un tema clave para el futuro de la economía circular: los materiales biobasados.

La economía circular también debe mirar a los biomateriales

La economía circular avanzó mucho en relación con los materiales finitos, como metales, plásticos y minerales. Sin embargo, dejó de lado algo fundamental: los materiales biobasados.

Algodón, madera, fibras naturales, caucho y bioquímicos forman parte de la base de industrias enormes como la moda, los envases, el mobiliario y la construcción.

El informe, desarrollado a partir del análisis de 13 estrategias nacionales de economía circular y 18 marcos de políticas de bioeconomía, identifica un problema estructural: ambas agendas suelen correr en paralelo, pero casi nunca se cruzan.

Las políticas circulares tratan lo biobasado principalmente como un sustituto de lo fósil. Las políticas de bioeconomía lo tratan como un commodity para extraer y quemar.

El resultado es que se premia el primer uso, pero no la reparación, el reúso ni el reciclaje. Se optimiza el sistema lineal en lugar de rediseñarlo.

Una agenda circular para materiales biobasados

La propuesta del informe es clara: los materiales biobasados deben ser obtenidos de forma regenerativa, diseñados sin sustancias preocupantes, pensados para ser durables, reutilizables en aplicaciones sucesivas y recuperables al final de su vida útil.

Esa recuperación puede darse a través de reciclaje, compostaje o biodigestión, dentro de cadenas de valor justas e inclusivas.

Este enfoque permite pensar a los biomateriales no solo como una alternativa a los materiales fósiles, sino como parte de un sistema productivo más eficiente, regenerativo y circular.

Los números que impactan

El informe destaca algunos datos que muestran la escala de la oportunidad:

  • Más de 100 países ya tienen hojas de ruta de economía circular, un 34% más que en 2024.
  • Una transición positiva para la naturaleza representaría 10 billones de dólares anuales en oportunidades globales para 2030.
  • Los productos biobasados podrían evitar hasta 2.500 millones de toneladas de CO₂ al año en Europa.
  • Argentina integra el comité directivo de la Coalición de Economía Circular para América Latina y el Caribe.

Casos reales y oportunidad regional

El informe también presenta casos reales de empresas que ya están aplicando estos principios, entre ellas Gucci, Klabin, Lojas Renner, MYNUSCo, Crystal y la uruguaya TraceSurfer.

El mensaje central es claro: la circularidad de los materiales biobasados no es solo una oportunidad ambiental. Es una oportunidad económica concreta para los países productores de América Latina.

Para la región, esto abre una agenda estratégica. América Latina cuenta con recursos naturales, capacidad productiva y cadenas de valor vinculadas a materiales biobasados. Integrar criterios de circularidad, trazabilidad e impacto ambiental puede fortalecer su posición en los mercados internacionales.

Medir el impacto en toda la cadena de valor

Para avanzar en esta dirección, las empresas necesitan conocer con mayor precisión el impacto ambiental de sus materiales, procesos y cadenas de suministro.

Medir la huella en la cadena de materiales permite identificar oportunidades de mejora, reducir emisiones, responder a nuevas exigencias de mercado y construir reportes ambientales más sólidos.

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